Originalemente, los preservativos se desarrollarón para prevenir las enfermedades de transmición sexual. Sin embargo ese origen se pierde en una nebulosa cuando más se retrocede en la historia. Se sienten referencias de los condones desde el Antguo Egipto. hace algunos 5 mil años. Pero no está claro para qué se utilizaban.
Aunque en la cueva de Les Combarelles, Francia, grabados y pinturas dotados en el Paleolitico superior (entre 15.000 y 9.000 a.C) muestran cuatro figuras sexuales, entre otras de animales y antropomórficas, que podrían representar el uso de primitivos perservativos.
En la Edad Media el azote de la sifilis y la gonorrea eran tan atroz que se intentaban frenar la gran mortandad que provocaba mediante esos mismos métodos artesanales, con materiales variables que iban de la vejiga de cabra a los intestinos de los peces. El Renacimiento, época de cambios notables, dio cuenta sobre 1550 aproximadamente de una investigación del médico italiano Gabrielle Falloplus, que ensayó el uso de la vaina de lino con más de mil hombres para comprobar si podía ser una enfermedad eficaz para las enfermedades venéreas. Es el presedente cientifico del preservativo actual. Un siglo más trade se atribuye a la inquietud del rey CarlosII de Inglaterra por los embarazos de sus muchas concubinas un paso más en la investigación. Un médico de su corte, que al parecer que apellidaba Condom, habría avanzado en los estudios de Fallopius. Es este un punto de inyección por dos motivos: su nombre quedó registrado en la historia y, más o menos deformado, llegó hasta nuestros días como sinónimo de preservativo. Y la causa más importante: desde entonces, la intensión del uso de las vaina ya no fué solo la prevención del contagio de enfermedades sino también la contracepción.
Cuestión que ha desatado una lucha de siglos entre la necesidad de los pueblos de prevenir las enfermedades venéreas, para asegurar una sexualidad placentera y sin riesgos, y el rechazo de las gerarquias religiosas, que conciben el sexo, como un mandato divino exclusivamente para procrear.
La vulcanización del caucho, en el siglo XIX, marcó un antes y un después ya que esa goma rústica y resistente, aunque a veces se rasgaba, fue el material a partir del cual los perservativos empezarón a fabricarse en serie y comercializarse masivamente. Y más aún a partir de 1930, cuando la aparición del látex reemplazó al caucho para dar forma al preservativo moderno. A finales de los años setenta del siglo XIX, la aparición del SIDA otorgó una importancia vital al uso del condón.