En épocas medievales, el potro era una desagradable mesa de torturas oculta en las mazmorras de los castillos, donde se sometía a los enemigos del señor noble a los más crueles castigos. Sin embargo hay se ha convertido en un sitio de placer, la mejor respuesta para la violencia. Los potros modernos con accesorios eróticos diseñados para realizar sobre ellos los más diversos juegos sexuales, con una cuota de medida ” crueldad” y gozoso “sometimiento”.
Se pueden conseguir por encargo potros ergonómicos cuyo aspecto es similar al de un banco de gimnasia para realizar saltos. Tiene aproximadamente un metro y medio de altura y sobre su superficie se sitúa por lo general un manillar metálico en forma de T para poder sujetarse y adoptar encima el mismo, la postura más interesante. Es posible también inmovilizar al amante en la posición deseada mediante ataduras o esposas al manillar. Igualmente, se pueden incorporar estribos para que cuelguen a ambos lados del potro y montralo. Para estos juegos, los estribos llevan incorporados cock ring, un soporte para situar los dildos y cabalgar sobre ellos mientras el amante fustiga con un látigo o una fusta. Es muy facil hacerlo pasar desapercibido, porque sin sus aditamentos es como un complemento de gimnacia. En la parte baja lleva oculto un cajón para guardar los juguetes eróticos a utilizar en cada sesión de ” dulce tortura”.
En esta línea de accesorios lúdicos el columpio ha sido diseñado especialmente para mantener relaciones sexuales poco convencionales. Si bien se necesita una habitación o espacio despejado para amarlo, desarmado o ocupa demaciado espacio. Lleva también correas ajustables para ser atado o poder optar posturas de otra manera sería muy dificil conseguir.