Una zona erógena tan delicada como los pezones tiene todas las posibilidades de proporcionar sensaciones intensas si la estimula con precisión. Con esa intención se usan pinzas de plástico o metal que al apretarlos moderadamente provocan una exitación permanente. También las hay dentadas y con presión regulable de acuerdo con el momento y la intensidad del juego sexual. Antes de colocar las pinzas conviene estimular el pezón con la lengua o con los dedos, para que se endurezca.
Entre la gran variedad de modelos que hay actualmente los más tradicionales con aquuellos que van unidos por cadenas y otros que están preparados con anillas de las que prenden bolas que, en algunos casos, llegan a pesar hasta 200 gramos.
Con el mismo efecto se utilizan los escudos para pezón: son metálicos y de formas diversas, como corazones, telarañas, etcétera. Se colocan alrededor del pezón y se cierran al hacer presión para comprimirlo. Existen de diferentes diámetros, entre 1,5 y 3 centimetros. El usos de uno demaciado estrecho para un pezón grande, auqnue inicialmente hace sentir una presión agradable, puede terminar provocando una herida al apretar demasiado la zona.